
Había planeado volver a México desde el 2006. Mi retorno a “Magníficat” en el 2004, había sido tranquilo, después de una estancia de cerca de 4 años en Galveston. Lo primero que hice al regresar, fue pedir permiso para dirigirme a Dickinson Texas con el propósito de restaurar unos murales que había realizado 20 años antes. Ya había renunciado a la idea de continuar escribiendo tonterías acerca de los Templarios, por lo que me deshice de todos mis libros y apuntes referentes a ellos, dejando tan solo, mis libros de arquitectura y pintura que tenia, olvidándome de deshacerme de un libro que por accidente, puse en mi valija que tome conmigo para viajar a Dickinson, “El libro mariano” que el padre Gobbi escribiera bajo la inspiración de la Virgen María, cuyos mensajes van dirigidos a la comunidad de sacerdotes y religiosos de todo el mundo. Cuando descubrí que había llevado este libro conmigo, pensé en dejarlo en uno de los estantes de un librero que hay en el centro de retiros en el cual están los murales. Francamente no me interesaba en leerlo además de no ser un sacerdote o religioso a los que este libro se dirige y sobre todo porque su contenido me pareció aburrido. Una noche en que mi mente bullía en ideas, pensando en la restauración de los murales y que me mantenían despierto a pesar de mi cansancio físico, lo tome para leerlo, pensando que su lectura soporífera lograría el milagro de hacerme dormir. Para mi sorpresa, y aunque no es un libro maravilloso, sus páginas se volvieron interesantes y poco a poco, sentí como una voz maternal se dirigía también a mí y en sus palabras, encontré respuestas a muchas dudas que me atormentaban y al final de varias noches que utilice en leerlo, sentí como mi vida fragmentada volvía a reunir sus partes y por primera vez en muchos años, ¡Me sentí feliz!. Todo parecía ahora mas claro en mi mente y un camino había sido mostrado en mis sueños y dado respuesta a muchas de mis preguntas. Por lo pronto debería seguir escribiendo lo que se dictaba en mi corazón, pero además, debería prepararme para recorrer un camino cuesta arriba, lleno de dificultades y doloroso, pero en el cual, siempre estaría a mi lado, la presencia de seres luminosos que me asistirían y guiarían en la senda correcta. Me pareció que el camino se asemejaba al calvario descrito en el evangelio, y yo me miraba caminando en él, acompañado de muchos otros seres que reconocí como “Caballeros Del Templo” y muchos de ellos, compañeros mios tambien. Al final de nuestro camino, nuestros cuerpos se alzaban en una cruz, teniendo a nuestro lado, la inseparable y confortante figura de María, la cual miraba para todos. Hoy me dirijo a esos lugares vistos en mis sueños.
Al finalizar los murales, las dificultades mencionadas, empezaron a manifestarse. Me tuve que deshacer de mi camioneta así como de mis herramientas adquiridas en Galveston. Después vino el robo de mi computadora y todos mis archivos y después, un año y medio de enfermedad que al final, termino en una sencilla operación quirúrgica. Por otro lado, la situación en “Magníficat” cambio drásticamente, y me sentí vulnerable y desprotegido de la Directora, quien debido a sus años y enfermedades, empezó a dejar en otras manos, gran parte de los asuntos de la comunidad. Sentí que me había convertido en un estorbo para varios y que mis esfuerzos por servir y realizar algunos proyectos, se estrellaban ante la indiferencia e incomprensión de los asistentes de Director, por lo que me dedique a trabajar en forma aislada, sobre todo en lo que considero, fue mi último proyecto en la “Casa” y el cual consiste en un tríptico en el cual trato de demostrar mi admiración por esta obra y por su fundadora, que fue para mí, como una madre espiritual por 25 años.
No pude posponer más mi viaje, y siguiendo los impulsos de mi voz interior, me despedí de ellos y salí hacia la frontera de Laredo. Aquí he estado pasando unos días tranquilos, cargando mis naves con lo que pienso necesitar en este viaje para realizar esta misión, pero también, me voy a deshacer de muchas cosas que hoy me parecen carga inútil. Aun me falta despedirme de algunos familiares y amigos en la vecina ciudad de Nuevo Laredo, y aunque tengo algunas ofertas para alargar mi estancia, no es mi propósito quedarme mas del tiempo necesario para realizar estas visitas, entre las cuales, incluyo una a la tumba de mis padres y después, poder continuar mi viaje hacia esas regiones en mis sueños señaladas, hasta encontrar el lugar que me fue revelado pero del que nunca se me dio a conocer el tiempo y la ubicación, en el cual habría que reencontrarme con mi Rey y Señor y cuyo momento espero con ansia, aunque sé, que el camino por recorrer, ¡Aun es largo!.
Con el saludo cariñoso de su amigo del Internet, desde esta región tan especial para mí, que me vio nacer y en que los restos de mi familia descansan, pero que en otras de sus ramas o generaciones, siguen creciendo y floreciendo.
Quedo de Ustedes como su amigo de siempre,
Vicente, quien escribe para ustedes bajo el seudónimo de Mikail Miguel y su amigo inseparable “El Ángel de la Paz” Ángel personal de María, al que también suelen llamar “El Ángel de Portugal”.